sábado, abril 18, 2009

Botones que florecen desde la eternidad...

Esta historia real, nace un día de Sant Jordi, 23 de abril del 2007, aún estando la “otra mitad de mi vida” en este mundo terrenal. Jordi.
Ese día, contenta y alegre me fui a comprar el obsequio que daría, un libro – que se acostumbra para los hombres en estas fechas - . En vista de que tiene una biblioteca extensa y con variedad de textos, no encontré nada adecuado. Y de ropa ni hablar, a eso si teníamos que ir los dos juntos, ya que era al gusto de cada quién. Decidí entonces por un pastel y todo mi cariño jajajajajjajajajjaja ¡que más! Escogí uno de chocolate, que era nuestro delirio. Obviamente, lo hice con doble intención porque soy adicta al chocolate… jajajajajajjajajaa
Llegó el momento de entregar nuestros obsequios y yo, pletórica porque imaginé que vendría mi hermoso ramo de rosas rojas grande con dedicatoria y todo lo que nos pueda pasar por la imaginación de lo romántico...
¡Mi sorpresa, un gran tiesto, bolsas de abono, un pequeño rosal con una sola flor, y él, vestido con ropa de jardín!
_Cariño, mira, ¡este es mi obsequio por este día y por lo que queda de todos los Sant Jordi juntos! – sonreía encantado al ver mi cara de asombro y decepción.
No podía articular palabra alguna, de verlo que estaba feliz y satisfecho con lo que me había dado. Yo, no lo voy a negar, al principio me enojé, y bueno se me pasó todo después de unos cuantos besitos y el divino pastel que degustamos ese día. Sembró mi rosal en ese enorme tiesto, y lo colocó justo al lado de la ventana de nuestra habitación. Dijo:
_Desde hoy, siempre tendrás rosas al pie de tú ventana, y sabrás que fui yo quien las sembró con mucho cariño y amor, para ti. Cada botón, es señal de vida, de que se nace, se crece, se desarrolla y se muere –.
_Gracias Cielo, desde hoy no cortaré más rosas del jardín para ponerlas en floreros y verlas como mueren cada día que pasa en mi mesa. De ahora en adelante, dejaré que cada una cumpla su etapa a plenitud desde el lugar de origen.
El rosal, Jordi y yo, después de esto, pasamos otro Sant Jordi juntos.
Ha sobrevivido, a la inclemencia de un verano sin sol, un otoño triste, un crudo invierno y la melancolía de mi corazón.
Hoy, a unos cuantos días de esta fecha, será el primero en su ausencia.
Mi rosal ha mostrado hoy 5 botoncitos, que hacen que dibuje una sonrisa enorme en mis labios. ¡Es él! Así lo percibo.
La Vida continúa, de eso no hay duda, lo más difícil ya pasó, y ahora lo que queda es vivir, y disfrutar cada momento. Sin olvidar que las cosas que pasan en la vida es por algo. Que por muy difícil que sea la situación, en donde hay momentos de desesperación y con ganas de no estar en este mundo, ¡siempre, pero siempre! hay un camino a seguir con luz, esperanza y una puerta abierta.

7 comentarios:

  1. No, no conozco la historia, pero leí con mucha entrega tu tierna narración. ¡Si vieras como amo a las flores silvestres, esas sencillas alegrías que desafían los temporales.
    Un abrazo enorme, cara.
    Hasta luego
    Besos del REL

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  2. Hola dulce Roberto. Yo también adoro cualquier florecita silvestre. Gracias por leerme. Es un honor para mi que lo hagas. Te enviaré la historia, por email.
    Besitos

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  3. Carolina es tan bello como triste tu relato y yo tengo uno semejante, se me antojó comprar una pareja de Kiwis, macho y hembra para que mi padre los plantará en la huerta, mi padre con gran esmero, los regaba y yo era feliz por saber que tenia un padre que lo daba todo por mi.
    Los Kiwis no nacieron, pero siempre miro a la huerta pensando que un dia nacerán y mi padre con ellos.Lo que siempre crece es el amor plantado, aunque se vaya y no lo veamos está ahi, llenando nuestro corazón de un hermoso jardín floreado.

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  4. Que bonito Carrachina. El amor crece en nuestro interior, porque es allí donde comienza a nacer y donde se fortalece. Es una pena que los Kiwis no se hayan dado... Pero cómo tú bien dices, en el corazón se encuentra ese jardin floreado de tanto amor. Y allí, es donde está tú padre, regando ese jardín para que siempre lo tengas hermoso e irradiando esa dulzura, y ternura al escribir.
    Un abrazo fuerte poeta de corazón.
    Besos

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  5. Que bonito Carolina, y si, es verdad, siempre hay una luz que brilla en alguna parte por nosotros, siempre.
    Un abrazo grande para ti.

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  6. Me alegro de que te guste San Jordi, apenas sé nada de él. Y te doy las gracias por dedicármelo, no lo merezco: Pero todo lo que vaya de libros en general está bien o me parece muy bien. UN abrazo igualmente y felicidades por tu rosal!

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  7. Me fascinan tus historias, y los dos libros que he leído me han dejado encantada: "La inmortalidad de los dioses y Amalia-Adela-y-yo". Dos textos con diferentes argumentos. Con el de los dioses me senti casi Nefertary jajajajajajajajaja muy bueno, y con el otro terminé exahusta por todo lo vivido con las protagonistas!
    Te lo mereces mi adorable escritor!
    Besos

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Tu destello, ilumina mi refugio